31/7/15

Prehistoria /Raúl Cáceres Carenzo

Prehistoria
A Efraín Huerta
¿Recuerdas
cuando los dinosaurios
             podaban
el jardín de tu casa?

Hoy
hasta un pinche
elefantito
o un poeta
coloquial
causan asombro.

Dile a nuestro
amigo, el unicornio,
que no vale la pena
que traiga
al tianguis
el poderoso
               corno
del prodigio.

Y si lo vieran
sentado en un café
―el unicornio gusta
de envejecer costumbres―

nadie lo creería.

Raúl Cáceres Carenzo

21/4/15

BRUJAS A MEDIODÍA/ Claudio Rodríguez




BRUJAS A MEDIODÍA
(Hacia el conocimiento) 

I

No son cosas de viejas
ni de agujas sin ojo o alfileres
sin cabeza. No salta,
como sal en la lumbre, este sencillo
sortilegio, este viejo
maleficio. Ni hisopo
para rociar ni vela
de cera virgen necesita. Cada
forma de vida tiene
un punto de cocción, un meteoro
de burbujas. Allí, donde el sorteo
de los sentidos busca
propiedad, allí, donde
se cuaja el ser, en ese
vivo estambre, se aloja
la hechicería. No es tan sólo el cuerpo,
con su leyenda de torpeza, lo que
nos engaña: en la misma
constitución de la materia, en tanta
claridad que es estafa,
guiños, mejunjes, trémulo
carmín, nos trastornaban. Y huele
a toca negra y aceitosa, a pura
bruja este mediodía de setiembre;
y en los pliegues del aire,
en los altares del espacio, hay vicios
enterrados, lugares
donde se compra el corazón, siniestras
recetas para amores. Y en la tensa
maduración del día, no unos labios
sino secas encías,
nos chupan de la sangre
el rezo y la blasfemia,
el recuerdo, el olvido,
todo aquello que fue sosiego o fiebre.
Como quien lee en un renglón tachado
el arrepentimiento de una vida,
con tesón, con piedad, con fe, aún con odio,
ahora, a mediodía, cuando hace
calor y está apagado
el sabor, contemplamos
el hondo estrago y el tenaz progreso
de las cosas, su eterno
delirio, mientras chillan
las golondrinas de la huida.


II

La flor del monte, la manteca añeja,
el ombligo de niño, la verbena
de la mañana de San Juan, el manco
muñeco, la resina,
buena para caderas de mujer,
el azafrán, el cardo bajo la olla
de Talavera con pimienta y vino,
todo lo que es cosa de brujas, cosa
natural, hoy es nada
junto a este aquelarre
de imágenes que, ahora,
cuando los seres dejan poca sombra,
da un reflejo: la vida.
La vida no es reflejo
pero, ¿cuál es su imagen?
Un cuerpo encima de otro
¿siente resurrección o muerte? ¿Cómo
envenenar, lavar
este aire que no es nuestro pulmón?
¿Por qué quien ama nunca
busca verdad, sino que buscan dicha?
¿Cómo sin la verdad
puede existir la dicha? He aquí todo.

Pero nosotros nunca
tocamos la sutura,
esa costura (a veces un remiendo,
a veces un bordado),
entre nuestros sentidos y las cosas,
esa fina arenilla
que ya no huele a dulce sino a sal,
donde el río y el mar se desembocan,
un eco en otro eco, los escombros
de un sueño en la cal viva
del sueño aquel por el que yo di un mundo
y lo seguiré dando. Entre las ruinas
del sol, tiembla
un nido con calor nocturno. Entre
la ignominia de nuestras leyes, se alza
el retablo con viejo
oro y vieja doctrina
de la nueva justicia. ¿En qué mercados
de altas sisas el agua
es vino, el vino sangre, sed la sangre?
¿Por qué aduanas pasa
de contrabando harina
como carne, la carne
como polvo y el polvo
como carne futura?

Esto es cosa de bobos. Un delito
común este de andar entre pellizcos
de brujas. Porque ellas
no estudian sino bailan
y mean, son amigas
de bodegas. Y ahora,
a mediodía,
si ellas nos besan desde tantas cosas,
¿dónde estará su noche,
dónde sus labios, dónde nuestra boca
para aceptar tanta mentira y tanto
amor?

Claudio Rodríguez


7/4/15

Oración a Rusia/ Luis Quintanilla




Oración a Rusia

Rusia
Cuna de invasores
Maravillosa Hermana Roja
de la humanidad.

Rusia,
la de grandes ojos en éxtasis,
alucinados como los
mares muertos.

Rusia,
enorme,
desnuda,
tendida toda sobre dos
continentes,

con los pequeños senos del Ural erectos
sobre la estepa de tu vientre
lívido
de tus anchas caderas,
y de tus muslos siberianos.

¡Oh blanca amada mía!
Déjame besarte con devoción,
desde la tibia Europa de tu
cabeza rubia,
hasta la punta helada de
tus árticos pies.

Rusia. Hoy U.R.S.I.A
Con eléctricas vibraciones de luz
Repercuten por los ámbitos del mundo
las palabras eslavas de Nicolás
Lenin.

¡Camaradas comunistas!
Hermanos de Moscú.
¡Sed fuertes para triunfar!
¡Triunfad para ser fuertes!

Escuchad el grito
de este hombre americano

Hay aquí
200 millones de esclavos,
rojos, negros, amarillos y blancos,
200 millones de hermanos
¡necesitan vivir!

Buda, Cristo, Mahoma y Lenin.
Ha llegado la hora del IV Evangelio;
nuestra cuaternaria edad espiritual.

Ya rompieron las cadenas
los esclavos eslavos.

Aquí
todo espera la nueva cruzada
del martillo y de la hoz,
para que se cumplan las proféticas
palabras de Santo Carlos Marx
                ¡Lenin!

Los corazones y la sangre son
rojos.
El primer color es rojo.
El día cabe todo dentro del rojo
paréntesis del alba y del atardecer.
Roja es la sangre materna
y roja es la sangre que brota
en la herida mortal.
          ¡Lenin! ¡Lenin!
Escuchad camaradas las rojas
campanas
que estremecen el cielo con su tono
de alarma;
           “¡Lenin, Lenin!”

¡Lenin clarín del alba,
Que cada ola sea una
blusa simbólica
de los marineros del soviet!
¡Que vengan bajando del norte los
grandes ejércitos rojos!

¡Que suba y se extienda en un mundo mejor
la libertadora marea del martillo y la hoz!
y ¡que los dioses del cielo me den
vida bastante
para embriagarme el día de la
Lucha Final
con el vino rojo de los estandartes del Soviet
Amén!

Río, julio de 1928.    


26/2/15

Respuesta de Tierra Adentro

Esta es la respuesta por parte de Tierra Adentro:

El número 200 de la revista Tierra Adentro dedicado a Fernando del Paso, en su versión impresa, tiene una omisión respecto del primer párrafo del presente texto, escrito por el ensayista y poeta Sergio Ernesto Ríos. Como atención al autor y el respeto que merece, así como el respeto de los lectores, ofrezco una disculpa, y dejo en esta plataforma la versión íntegra del ensayo que me fue enviado. Asimismo, anoto que en el entrecruce de correos electrónicos entre Sergio Ernesto Ríos y yo —como Ríos señala en su carta—, nunca se habló de modificar el párrafo y no existieron sugerencias, el texto se recibió como el autor lo envió respetando el original. En esta publicación horizontal y plural, de y para escritores jóvenes, creemos en la libertad de expresión y de prensa, y consideramos un error grave lo acontecido. 
Rodrigo Castillo
Director editorial 
Programa Cultural Tierra Adentro


Y ponen en línea mi ensayo íntegro: 
http://www.tierraadentro.conaculta.gob.mx/tres-tristes-trenes-y-tres-tristes-trigos/

Carta pública



Fotografía de Arturo Campos.



Celebrar los 80 años del escritor mexicano Fernando del Paso, a través de la invitación que me hiciera Rodrigo Castillo para escribir un ensayo sobre la novela “José Trigo”, en el número 200 de la revista “Tierra Adentro”, significó también compartir la incomprensión que acumula este novelista y particularmente su primer libro. A pesar de que la revista expresa que “los textos firmados son responsabilidad de su autor” y que “los editores no comparten necesariamente el punto de vista de los autores”, mi ensayo “Tres tristes trenes y tres tristes trigos” fue modificado sin tomar en cuenta mi opinión. Las modificaciones son graves considerando el contexto político y literario que vive nuestro país; las referencias específicas a Fernando del Paso, quien durante la pasada FIL de Guadalajara manifestó sus convicciones éticas, su apoyo a los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y su repudio a un momento en que Enrique Peña Nieto quiso apropiarse de la consigna “Todos somos Ayotzinapa”. La intervención de Fernando del Paso, en un ciclo de homenajes a propósito del centenario de Octavio Paz, giró en torno a una faceta poco recordada: aquel que abandonó todo por convertirse en maestro rural, el fervoroso que no dudó en viajar a Madrid y tomar partido con los republicanos, el que renunció a su cargo de embajador luego del 2 de octubre de 1968. No es el único Octavio Paz, pero en esa imagen, a mi parecer, cifra Del Paso una lección y un mensaje insobornable a los escritores mexicanos y de qué forma.

Esto escribí en mi ensayo, describiendo el hecho que quedó registrado en la fotografía de Arturo Campos:

Pertenece a la realidad la imagen de un hombre de casi ochenta años, en silla de ruedas, que por un instante cambia su exquisita camisa a rayas violeta y corbata púrpura por una playera, en la que debajo de la caricatura de un copete, se lee: “¡No mames Peña Nieto!”. El mismo hombre minutos antes dijo: “En marzo del año pasado sufrí una serie de infartos que dificultan mi movilidad y habla; sin embargo, quise venir a este foro para solidarizarme con los padres de los 43 normalistas y pedirle a Peña Nieto que no se engañe, porque todos somos Ayotzinapa”. La primera imagen bien podría cifrar la novela José Trigo; la segunda, al escritor Fernando del Paso. ¿Qué puede saber él de una colectividad negada que hoy se llama Ayotzinapa?


Pero lo que publicó Tierra Adentro, en febrero de este año, en versión impresa y web, aparece así:

Pertenece a la realidad la imagen de un hombre de casi ochenta años, en silla de ruedas, que por un instante cambia su exquisita camisa a rayas violeta, corbata púrpura y saco negro por una playera de protesta. Minutos antes el hombre dijo que había sufrido una serie de infartos que ahora dificultaban su movilidad y habla, pero que necesitaba solidarizarse con los padres de los cuarenta y tres desaparecidos de Ayotzinapa. La primera imagen bien podría cifrar la novela “José Trigo”; la segunda a Fernando del Paso.

Como se aprecia fue omitida la descripción de la fotografía referida y borrada la cita literal de lo dicho por Fernando del Paso. Y más todavía, fue mutilada la pregunta central que pretende contestar mi ensayo: “¿Qué puede saber Fernando del Paso de una colectividad negada que hoy se llama Ayotzinapa?”.

Es importante aclarar que hasta mediados de enero de 2015, y en el cruce de correos con Rodrigo Castillo, director editorial de la revista, el primer párrafo se mantuvo inalterado. Lo mismo en la respuesta, del 19 de enero, del redactor Joaquín Guillén Márquez. Ignoro quién decidió alterar mi ensayo, pues durante el proceso de edición no hubo ninguna sugerencia de cambiar el párrafo en cuestión.

¿Por qué en sintonía con el bombardeo neutralizador de los medios de comunicación (televisión, radio, prensa y redes sociales, con peñabots incluidos) se vuelve un tabú mencionar a Enrique Peña Nieto y Ayotzinapa en una misma frase? Es empobrecedor que un programa editorial de una institución cultural pública, apartidista, abierta y democrática no pueda brindar un espacio libre y crítico a escritores y lectores. Lo repetiré, se trata de un programa editorial enfocado a los escritores y lectores jóvenes. ¿Esta es la línea editorial que se plantea? ¿Escritores y lectores jóvenes indolentes, ensimismados y dóciles? ¿Ideas sin conexión con la realidad y sin riesgo? No se trataba de un capricho ni un pretexto. A grandes rasgos mi lectura de la primera novela de Fernando del Paso se propone definir al personaje José Trigo a partir de su andamiaje náhuatl, como el complejo numen Ometéotl que a través de sus distintos atributos o nombres da cuenta, en lo simbólico, de una colectividad negada a lo largo de la historia de México. De ahí el énfasis de “José Trigo” en la Revolución Mexicana, la guerra Cristera o el movimiento Ferrocarrilero de los años cincuenta. “José Trigo”, publicada en 1966, fue una profecía sobre la masacre del 2 de octubre del 68 en el centro fundacional de Nonoalco-Tlatelolco. Eso es lo que sabe Fernando del Paso de una colectividad negada y lo que puede leerse en sus otras novelas, en su obra periodística o en su faceta de artista visual, pienso en su obra “Las mujeres sin rostro de Ciudad Juárez”. Ha sido simplista leer a Fernando del Paso desde lo formal, como el autor de una prosa insigne plena de imaginación y poderío verbal, cuando en el contenido de sus novelas puede decirnos tanto en nuestros días. Conoce la historia, pero la sabe una estatua ecuestre, efeméride, mausoleo resguardado en el duro acento de la voz oficial y la legitimación del poder, de los héroes nacionales mal digeridos en el imaginario de nuestro país. La escritura le permite el trazo de personajes arquetípicos puestos en un ajedrez oracular, la clave en su jugada es la verdad simbólica, la de la recapitulación, la que puede ser vuelta a imaginar y ofrecer al espejo de la identidad nacional una mirada inédita, conciencia y entendimiento. No quimeras, no entelequias, no abstracciones, no torres de marfil, la negación de las injusticias atroces de nuestro país, el no poder hablar de las cosas con nombre y apellido, la pasividad frente a la censura y el escamoteo es la complicidad perfecta de un poder absoluto que se ejerce a través de las vías democráticas.

Más allá de un posible despiste en la edición final o una interpretación sesgada de mi ensayo, o la mano invisible del poder extendida a los actos individuales, bajo cualquier hipótesis estos hechos reducen aún más los espacios de reflexión y nos conducen al pensamiento uniforme, banal e intolerante.

Mi admiración a Fernando del Paso, a su honestidad y ética, en lo literario y extraliterario. Mi admiración a los padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, por su ejemplo en no ceder a la manipulación ni al miedo.

En todas las trincheras la realidad nos pide afirmar nuestra verdad.


Sergio Ernesto Ríos

Ciudad de México, 23 de febrero de 2015.





12/12/14

Estoy esperando/ Lawrence Ferlinghetti

 Estoy esperando que llegue mi juicio
y estoy esperando
un renacer del asombro

y estoy esperando
que alguien descubra realmente América
y gemir

y estoy esperando
el descubrimiento
de una nueva frontera simbólica en occidente

y estoy esperando
que el águila mexicana
despliegue realmente sus alas
y emprenda bien el vuelo

y estoy esperando
que Primero Sueño La suave patria Muerte sin fin Piedra de Sol Oscura palabra el Ala del tigre Incurable y Kubla Khan se pudran

y estoy esperando
pelear por la guerra
que hará del mundo un lugar seguro
para la anarquía

y estoy esperando
la extinción final
de todos los gobiernos

y estoy en la espera perpetua
de un renacer del asombro.

Estoy esperando la segunda venida
y estoy esperando
una resurrección religiosa
que arrase Michoacán Oaxaca Jalisco Chihuahua Guerrero

y estoy esperando
que almacenen el llano en llamas

y estoy esperando
que prueben
que Dios es realmente mexicano

y estoy esperando seriamente 
que Carlos Alazraki y el Komander
intercambien de papeles seriamente

y estoy esperando
ver a Dios en you tube  you porn twitter instagram
transmitido hasta los altares de la iglesia
si es que pueden encontrar
el wi fi correcto para sintonizarlo

y estoy esperando
que vuelvan a servir la última cena
con un extraño mezcalito nuevo
y estoy en la espera perpetua
de un renacer del asombro.

Estoy esperando mi turno
y estoy esperando 
el colmo total

y estoy esperando
que papi vuelva a casa
con los bolsillos llenos de dólares sangrientos

y estoy esperando que las guerras de Calderón y Peña
y los granaderos de Mancera se acaben

y estoy esperando alegremente
que las cosas se pongan mucho peor
antes de que mejoren
y estoy esperando que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional tome el control
y estoy esperando
que pierda Peña su teleprompter

y estoy esperando
que los buenos sean bendecidos
y hereden la tierra
sin pagar impuestos

y estoy esperando
que los bosques y los animales
reclamen la tierra como suya

y estoy esperando
que inventen una manera
de destruir todos los neoliberalismos
sin matar a nadie

y estoy esperando
que los jilgueros y los planetas caigan como la lluvia
y estoy esperando que los amantes y los ñoños
vuelvan a acostarse juntos
en un nuevo renacer del asombro.

Estoy esperando que sean cruzadas las Mitras

y espero con ansiedad
que el secreto de la vida eterna sea descubierto
por un oscuro chamán en un pueblo perdido
y me salve para siempre de una muerte segura

y estoy esperando 
que la vida comience
y estoy esperando
que las tormentas de la vida
acaben

y estoy esperando partir hacia la felicidad


y estoy esperando
que unas reconstruidas carabelas
nunca lleguen a América
con sus caricaturas y regalías para el cine
vendidas desde antes a los nahuas mayas zapotecas otomíes coras
mazahuas purépechas totonacas tarahumaras huicholes yaquis

y estoy esperando
que la música perdida suene otra vez
en el continente perdido
en un nuevo renacer del asombro.

Y estoy esperando
el día en el que todas las cosas se aclaren 

y estoy esperando que el Río Bravo
deje de pasar por el club de golf

y estoy esperando
que el bajío profundo
pare de reconstruirse
a su propia imagen
y estoy esperando que una dulce calandria sin racismo
descienda aquí
y me lleve de vuelta a la Vieja Guadalajara
y estoy esperando
que la Vieja Guadalajara descubra
exactamente por qué nacen los prietitos

y estoy esperando
que Dios observe
desde el Pico del Fraile
y vea Alta traición
como una verdadera farsa

y estoy en espera de un justo castigo
por lo que Toluca le hizo
a Guillermo Fernández
y estoy en la espera perpetua
de un renacer del asombro.
Estoy esperando que Zacek crezca
y estoy esperando que Memín Pinguín
le arranque las ropas a la Belleza
y se monte encima de ella
y estoy esperando que La peor señora del mundo
me transmita
su sueño total de inocencia
y estoy esperando que
Horacio Kustos llegue
al oscuro hotel final
y estoy esperando
que a la Diana
le broten flechas vivas
en un nuevo renacer del asombro.

Estoy esperando
conseguir algunas sugerencias
para la inmortalidad
y recuperar mi infancia

 y estoy esperando
que las verdes mañanas vuelvan otra vez
que los pinches campos verdes de la juventud vuelvan otra vez

y estoy esperando
que algunas cuerdas de arte involuntario
hagan temblar mi laptop

y estoy esperando escribir
el gran poema definitivo

y estoy esperando
el último largo arrebato imprudente

y estoy en la espera perpetua
de los estudiantes desaparecidos
que regresen por fin y se abracen


y estoy esperando
perpetuamente y para siempre
un renacimiento del asombro.

Lawrence Ferlinghetti


Versión Sergio Ernesto Ríos

21/7/14

Una confesión en la boca de la noche/ Danilo Bueno

  

Quien ya esperó un tren un avión
Quien ya danzó
Cantando los himnos del afecto
                           En esta mañana releí todas las cartas
Eran precarias futilidades
Severo de las convicciones más conmovedoras
Resalté apenas el espectro del mundo
Tengo bolsas solamente para contar las monedas
Del tren que partió indefinidamente
Del lance que perdí
                Envejezco sin edad hasta que todos pasen
Como un raya en mi rostro
La espera en su cicatriz ninguna
Llamado del deseo en su soplo
De calles perdidas y deseadas
Pudiera ser el sueño más grande que la carne
                                De lo que este insomnio a las tres de la tarde
La belleza es de quien la desprecia

***

Amplitud continua y atroz
Contra lo que resta y lo que fue restituido
                       Más allá del olvido y adelante
Contra lo último y aún más
                El reflejo de un nombre soterrado por la brisa
Redimir toda herencia de los poros
             Destruir al Otro siempre Otro de esa sangre
El imprevisto coro del corazón que aviva el incendio
                                                  Cárcel de cabeza, sevicia de juventud
             El muchacho torrencial en el crepúsculo
Tarde que ardía obstinados labios
           El disidente rumor de las ruinas
Contra el miedo, la mudez, la fuga, la sabiduría
           Y los mil nombres del adiós

Danilo Bueno



Traducción de Sergio Ernesto Ríos.