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26/7/13

atrium



lucha de sonámbulos animales bajo la lluvia. insectos calientes excavan geometrías de baba por las paredes del cuarto. en agonía, se hinchan, explotan contra la límpida lámina de la noche. son los residuos ensangrentados del ritual.
en la cal viva de la memoria duerme el cuerpo. viene a lamerle los párpados un perro herido. despiértalo para el inútil deambular de la escritura.
abandonado voy por el camino de sinuosas ciudades. solitario, busco el hilo de neón que me indica la salida.
aquí está la deriva por el insomnio de quien se mantiene vivo en un túnel de la noche. los cuerpos de Alberto y Al Berto sometidos a la coincidencia suicida de las ciudades.
aquí está la travesía de este corazón de múltiples nombres: viento, fuego, arena, metamorfosis, agua, furia, lucidez, cenizas.
arden ciudades, arden palabras.  inocentes llamas que nombran amigos, lugares, objetos, arqueologías. arde la pasión en la desmemoria de volver a dialogar con el mundo. arde la lengua de aquel que perdió el miedo.
germinan fluidos mágicos adentro de la materia contaminada del cuerpo, los órganos profundos gimen asustados por el exceso. nunca más volvemos a encontrar un paraíso. la pausa para respirar no existe, el tiempo de los grandes desiertos absorbió la savia de los adolescentes días.
el insomnio, esa herida color de herrumbre, festeja noctívagas alucinaciones sobre la piel. en la ácida pantalla de los párpados se encienden cuartos alquilados donde pernoctamos. son blancos finalmente esos pedazos de memoria donde dábamos abrigo y sosiego a los cuerpos.
para sobrevivir a la noche decidimos perder la memoria. nos cubríamos con musgo seco y amanecíamos en un capullo de frío, perdidos en el tiempo. pero, antes que la memoria fuera apenas una ligera sensación de dolor, registramos inquietantes voces, caminamos invisibles en la repetición enigmática de las máscaras, de los rostros, de los gestos deshaciéndose en ceniza.  escuchamos lo que hay de inaudible en nuestros cuerpos.
era casi mañana en el fin de este cansancio. despertaba en nosotros el vago y trémulo deseo de escribir.
pasaron doce años y olvidarte sería olvidarme. repara en el estremecimiento de la sangre, la muerte mezclando peste en los huesos, los dedos paralizados, el habla, los espejos.
en el oscuro callejón del mundo segrego abejas de esperma, la luz del mar donde tejo cuerpos de agua, la escritura que viene de las tinieblas, recuerdo: un cuerpo volvió a moverse en el interior del mío.
hoy abrí nuevamente la ventana donde siempre me recargo y escribí: aquí está la inmovilidad acuática de mi país, el oceánico abismo con aroma a ciudades por soñar. me invaden las ganas de permanecer aquí, para siempre, en la ventana, o partir con las mareas y jamás volver…
releo lo que escribí hace doce años, en este mismo lugar: las plumas se secaron, los lápices quedaron perdidos no sé dónde. las gomas ya no borran la melancolía de las palabras. la escritura que inventamos se escapó del cuerpo. el vacío nos devora. ¿dónde estuvimos todo este tiempo? ¿volveremos a encontrar y a tocar nuestros cuerpos?
no estás aquí pero te veo nítido cuando un pétalo de bruma envuelve la casa y adormece el deseo. un astro ininteligible  y de órbita difícil me guía, te ilumina. por las rendijas de un espacio hueco escruto el eco de mi cuerpo, el silente miedo de continuar vivo.
me siento en la cumbre de mi propio basurero y sonrío. espero que lleguen otros días con algún sueño, o destino, más feliz.

Al berto


Traducción de Sergio Ernesto Ríos.

9/8/12

Tabaquería / Álvaro de Campos


TABAQUERÍA


No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones del mundo en que nadie sabe quién es
(¿Y si supiesen quién es, qué sabrían?)
Dais para el misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
Para una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas por debajo de las piedras y de los seres,
Con la muerte que pone humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
Con el Destino que conduce la carroza de todo por el camino de nada.

Estoy vencido hoy, como si supiese la verdad.
Estoy lúcido hoy, como si estuviese para morir,
Y no tuviese más hermandad con las cosas
Sino una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
La hilera de vagones de un tren, y una partida pitada
De adentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos en la ida.

Estoy perplejo hoy, como quien pensó y creyó y olvidó.
Estoy dividido hoy entre la lealtad que debo
A la Tabaquería al otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

Fallé en todo.
Como no me hice ningún propósito, tal vez todo sea nada.
El aprendizaje que me dieron,
Descendí de él por la ventana de los fondos de la casa.
Fui hasta el campo con grandes propósitos.
Mas allá encontré sólo yerbas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Salgo de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?

¿Qué sé yo de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Mas pienso tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se conciben en el sueño genios como yo,
Y la historia no marcará, ¿quién sabe?, ni uno,
Ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay idiotas locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza, ¿soy más cierto o menos cierto?
No, ni en mí…
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
No están en esta hora genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas  –
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas–,
Y quien sabe si realizables,
Nunca verán la luz del sol real ni encontrarán oídos de gente?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
Y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más de lo que Napoleón hizo.
He apretado a un pecho hipotético más humanidades que Cristo,
He hecho filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Mas soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para eso;
Seré siempre sólo el que tenía cualidades;
Seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta,
Y cantó la cantiga del Infinito en un gallinero,
Y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Me derrame la Naturaleza sobre la cabeza ardiente
Su sol, su lluvia, el viento que me halla el cabello,
Y el resto que venga si viniere, o tuviera que venir, o no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;
Mas despertamos y es opaco,
Nos levantamos y es ajeno,
Salimos de casa y es la tierra entera,
Más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(¡Come chocolates, pequeña;
Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo sino chocolates.
Mira que las religiones todas no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Pudiese yo comer chocolates con la misma verdad con que comes!
Mas yo pienso y, al tirar el papel de plata, que es de papel de estaño,
Tiro todo al suelo, como he tirado la vida.)

Mas al menos queda de la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico partido hacia lo Imposible.
Mas al menos consagro para mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos en el gesto largo con que tiro
La ropa sucia que soy, sin relación, para el decurso de las cosas,
Y me quedo en casa sin camisa.

(¡Tú que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O diosa griega, concebida como estatua que fuese viva,
O patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
O princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
O marquesa del siglo dieciocho, escotada y lejana,
O cocotte célebre del tiempo de nuestros padres,
O no sé qué moderno –no concibo bien el qué–
Todo eso, sea lo que sea, que seas, si puede inspirar que inspire!

Mi corazón es un balde vaciado.
Como los que invocan espíritus invocan espíritus me invoco
A mí mismo y no encuentro nada.
Llego a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las banquetas, veo los carros que pasan,
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como una condenación al destierro,
Y todo esto es extranjero, como todo.)

Viví, estudié, amé y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo que yo no envidie sólo por no ser yo.
Miro a cada uno los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso: tal vez nunca vivieses ni estudiases ni amases ni creyeses
(Porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
Tal vez hayas existido apenas, como un lagarto a quien cortan el rabo
Y que es rabo para este lado del lagarto agitadamente.

Hice de mí lo que no supe
Y lo que podía hacer de mí no lo hice.
El dominó que vestí era errado.
Me conocieron luego por quien no era y no desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitar la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la quité y me vi al espejo,
Ya había envejecido.
Estaba borracho, ya no sabía vestir el dominó que no me había quitado.
Arrojé la máscara y dormí en el vestuario
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
Quien me diera encontrarte como cosa que yo hiciese,
Y no quedase siempre enfrente de la Tabaquería de enfrente,
Pisando a los pies la conciencia de estar existiendo,
Como un tapete en que un borracho tropieza
O un felpudo que los gitanos robaran y no valía nada.

Mas el Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta y permaneció en la puerta.
Lo miro con la incomodidad de la cabeza mal volteada
Y con la incomodidad del alma mal-entendiendo.
Él morirá y yo moriré.
Él dejará el letrero, yo dejaré los versos.
A cierta altura morirá el letrero también, y los versos también.
Después de cierta altura morirá la calle donde estuvo el letrero,
Y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto se dio. 
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como gente
Continuará haciendo cosas como versos y viviendo debajo de cosas como letreros,
Siempre una cosa enfrente de la otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño de misterio de la superficie,
Siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni otra.

Mas un hombre entro en la Tabaquería (¿a comprar tabaco?)
Y la realidad plausible cae de repente encima de mí.
Me semiyergo enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en que digo lo contrario.

Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos.
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como una ruta propia,
Y gozo, en un momento sensitivo y competente,
La liberación de todas las especulaciones
Y la consciencia de que la metafísica es una consecuencia de estar malhumorado.

Después me recuesto hacia atrás en la silla
Y continúo fumando.
Mientras el Destino me lo conceda, continuaré fumando.

(Si me casase con la hija de mi lavandera
Tal vez fuese feliz.)
Visto esto, me levanto de la silla. Voy a la ventana.

El hombre salió de la Tabaquería (¿metiendo cambio en el bolsillo de los pantalones?).
Ah, lo conozco; es Esteves sin metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino Esteves  se volteó y me vio.
Me hizo adiós, le grité ¡Adiós Esteves!, y el universo
Se me reconstruyó sin ideal ni esperanza, y el Dueño de la Tabaquería sonrió.


Lisboa, 15  de Enero de 1928


Traducción de Sergio Ernesto Ríos, publicado en  revista La colmena, agosto de 2012



6/7/12

El matrimonio del cielo y de la guerra/ Ana Hatherly

EL MATRIMONIO DEL CIELO Y DE LA GUERRA



No, mi querido Blake
Esta no es, como la tuya
Una guerra mental
Para las cósmicas acrobacias
Que atraviesan el fuego
De tus fantasías

La acción heroica
Que otrora seducía
Ahora es un puro examen
Y el campo de batalla
Visto de lejos
De arriba
De muy alto
Es pura geometría
En el rectángulo del scanner

Las nuevas armas que cruzan nuestros cielos
Caen sobre la tierra
Distraídamente
Errando el blanco
Mientras los cuerpos desencarnan
A la sombra de los destruidos puentes del recuerdo

¿Qué quieres de nosotros, Doctor Clash?
¿Qué nos dices desde allá en lo alto?

Un cruel padre nos entrega a este connubio
Lanzando la bola
Para el campo del adversario
Donde el árbitro ya fue despedido
Y vestido de negro
Es una mosquita
En el inmenso campo
Verde
Porque la empecinada yerba
Continúa creciendo
Para ser pisada
Para ser aplastada
Porque este es su cruel programa

Del cielo
Donde siempre nos vino
El fuego y el agua
Sigue viniendo
El sustento de la muerte





Traducción de Sergio Ernesto Ríos.

Publicado en "Revista Cultural Alternativas", Julio de 2012.


12/4/12

Cuatro poemas/ Pedro Oom




En el poeta portugués Pedro Oom (Santarém 1926- Lisboa 1974) confluyen tres momentos especiales de la literatura portuguesa –el Neorrealismo, el Surrealismo y el Abjeccionismo(1) – como todos los movimientos o momentos artísticos a final de cuentas siempre pasajeros, contradictorios, con fecha de caducidad en el arrebato, la caprichosa vida bohemia y la amistad. Pedro Oom se rodeo de Mário Cesariny, Cruzeiro Seixas, Antonio José Forte, Manuel de Lima y Herberto Helder. Entre los 24 y 34 años, luego de la muerte de sus padres, se hace cargo de sus hermanos y entra al Instituto Nacional de Estadística, diez años de silencio bartlebyano que le darán ese sentido disperso y espontáneo a su obra.


(1)El abjeccionismo o abjecionismo es un postparasurrealismo –corriente de entreguerras– surgido a finales de los años cincuentas en Lisboa, en palabras de Pedro Oom el abjeccionismo se basa en la respuesta personal a la pregunta: “¿Qué puede hacer un hombre desesperado, cuando el aire es un vómito y nosotros seres abyectos?”.





POEMA

Tu boca
es un día estrecho
lleno de moscas

De noche
tiene el color azul-verde
de un veneno
como el mar




POEMA

Tua boca
é um dia estreito
cheio de moscas
De noite
tem a cor azul-verde
dum veneno
como o mar.





SE PUEDE ESCRIBIR

Se puede escribir sin ortografía
Se puede escribir sin sintaxis
Se puede escribir sin portugués
Se puede escribir en una lengua sin saber esa lengua
Se puede escribir sin saber escribir
Se puede tomar un bolígrafo sin haber escritura
Se puede tomar la escritura sin haber bolígrafo
Se puede tomar el bolígrafo sin haber bolígrafo
Se puede escribir sin bolígrafo
Se puede sin bolígrafo escribir bolígrafo
Se puede sin escribir escribir plume
Se puede escribir sin escribir
Se puede escribir sin haber sabido nada
Se puede escribir nada sin haber sabido
Se puede escribir haber sabido sin nada
Se puede escribir nada
Se puede escribir con nada
Se puede escribir sin nada

Se puede no escribir




PODE-SE ESCREVER

Pode-se escrever sem ortografia
Pode-se escrever sem sintaxe
Pode-se escrever sem português
Pode-se escrever numa língua sem saber essa língua
Pode-se escrever sem saber escrever
Pode-se pegar na caneta sem haver escrita
Pode-se pegar na escrita sem haver caneta
Pode-se pegar na caneta sem haver caneta
Pode-se escrever sem caneta
Pode-se sem caneta escrever caneta
Pode-se sem escrever escrever plume
Pode-se escrever sem escrever
Pode-se escrever sem sabermos nada
Pode-se escrever nada sem sabermos
Pode-se escrever sabermos sem nada
Pode-se escrever nada
Pode-se escrever com nada
Pode-se escrever sem nada

Pode-se não escrever





EL SOÑADOR ESPACIALIZADO

Este perfume, hábito benigno, incendio espectacular de cráteres extintos, este perfume es la vía de tus cabellos, de tus supersticiones, de tus violencias absurdas, mujer-noche, mujer de espinos con tu floresta de agua salpicada de estrellas, extraña, opaca, ¡a todos los títulos única, a todos los títulos notable!
Tu voz desliza en los confines del glaciar que es tu cuerpo entre nubes y olas furiosas, memoria vengativa, brújula idiota condenando el tiempo, este tiempo, ¡el nuestro! Yo creo en lo increíble. Habrá un tiempo para los trenes de espuma y para los aviones de cieno. Y otro tiempo para tus manos desenrollando los caminos, para el reflejo de tu cabellera imitando las mareas, para la máquina giratoria de tu sexo libre, para la fotografía de tu rostro en llamas.

No hay razón para quemar la esperanza. Tu lecho aún está húmedo de rocío y tus ojos aún se niegan a los Dioses. La realidad de tu nuca Everest de hielos eternos, la carrera sin fin de tus brazos arcoíris circundando mi cuerpo, la cordillera de tu piel suave donde mis manos se apoyan, son todavía y siempre el único motor para el “looping” en el espacio, el único claro donde el sueño florece, la única vía que sólo conduce a sí misma.

Yo te digo que no hay razón para quemar la esperanza, esta esperanza que tiñe tus labios e que va con nosotros hasta el fin de los abismos, éxtasis delirante donde no existe el Presente y donde el Futuro es un espasmo violento una llama súbita en que tú y yo nos fundimos.

No hay razón para quemar la esperanza, esta rubra mezcla de sueño y lava, perfectamente conjugada como un círculo en reposo. Te tengo siempre en mis brazos, en mi ser, y por eso cuando me tiendo nos tendemos sobre el precipicio olvidamos nuestra condición de individuos para ser el flujo y reflujo de la Historia.
Ya no somos lo que se clasificaría como un hombre o una mujer, pero sí una multitud de sombras poblada de nubes, la fusión de dos ácidos, la resolución de un problema.

Mi carne es tu neblina perpetua.






O SONHADOR ESPACIALIZADO

Este perfume, hálito benigno, incêndio espetacular de crateras extintas, este perfume é a estrada dos teus cabelos, das tuas superstições, das tuas violências absurdas, mulher-noite, mulher de espinhos com a tua floresta de água salpicada de estrelas, estranha, opaca, a todos os títulos única, a todos os títulos notável!

A tua voz desliza nos confins da geleira que é o teu corpo entre as nuvens e ondas furiosas, recordação vingativa, bússola doida condenando o tempo, este tempo, o nosso! Eu acredito no inacreditável. Haverá um tempo para os comboios de espuma e para os aviões de lama. E um outro tempo para as tuas mãos desenrolando os caminhos, para o reflexo da tua cabeleira imitando as marés, para a máquina giratória do teu sexo livre, para a fotografia do teu rosto em chamas.

Não há razão para queimar a esperança. O teu leito ainda está úmido de orvalho e os teus olhos ainda se negam aos Deuses. A realidade da tua nuca Everest de gelos eternos, a carreira sem fim dos teus braços arco-íris circundando o meu corpo, a cordilheira da tua pele macia onde as minhas mãos se apóiam, são ainda e sempre o único motor para o “looping” no espaço, a única clareira onde o sonho floresce, a única estrada que só conduz a si mesma.

Eu digo-te que não há razão para queimar a esperança, esta esperança que tinge os teus lábios e que vai conosco até ao fim dos abismos, êxtase delirante onde não existe o Presente e onde o Futuro é um espasmo violento, uma chama súbita em que eu e tu nos fundimos.

Não há razão para queimar a esperança, esta rubra mistura de sonho e lava, perfeitamente conjugada como um círculo em repouso. Tenho-te sempre nos meus braços, no meu ser, e por isso quando me debruço nos debruçamos sobre o precipício olvidamos a nossa condição de indivíduos para sermos o fluxo e o refluxo da História.
Já não somos o que se classificaria de um homem e de uma mulher, mas sim uma multidão de sombras povoada de nuvens, a fusão de dois ácidos, a resolução de um problema.

A minha carne é o teu nevoeiro perpétuo.






EL HOMBRE REPETIDO

Me alegra ser todas las cosas y las sombras que ellas proyectan
ser la sombra de tus senos y de tu boca
el criado de smoking blanco que te agita los cabellos
para un cocktail estimulante y fresco
la mesa donde plancho tu cuerpo
los hombros los muslos la curva blanda de las rodillas
me alegra ser el contorno de tu nuca y el binario motor de tus brazos

aunque más pequeño que un corpúsculo celeste
soy los millones de astros microorganismos estrellas
la ruta de todos los navíos perdidos
la angustia síntesis de todos los suicidas
la forma de todos los animales conocidos
el dibujo riguroso de toda la flora existente

Ayer en París hoy en Lisboa mañana en Júpiter
camino para la resolución de todos los problemas
sin la certeza de resolver cualquiera de ellos
como si fuese una máquina de sumar parcelas
cuatro veces cuatro ocho veces diez ochenta
me sabe la vida a lo que Es
esta progresión amedrentadora de cocodrilos bebiendo limonada
Ayer fui la prostituta a quien pagué la noche
hoy seré tal vez el inocente violador frustrado
Sutmil es la ciudad hacia donde me evado todas las noches a la aventura
y “los anillos de Saturno son la fuerza centrífuga-centrípeta que me
agita los brazos en el espasmo amoroso”
la cabeza en Marte los pies en la tierra
viendo “allá al fondo del horizonte lívido”

El tren está en el andén el tren va a partir
apresuremos el paso el momento es solemne
somos el automóvil que sube la avenida
la pulsación acelerada de las maquinarias
taxímetro de una ciudad de provincia
satélites de un satélite lunar
Tú eres el aeropuerto yo el avión que parte
y mucho más calmados entre éter y fuego
recorremos los sueños de planeta en planeta deshojando el
futuro la flor siempre rara
y marcamos nuestro itinerario DIEZ KILÓMETROS

mañana quitaré el curso de soñador espacializado






O HOMEM BISADO



Alegra-me ser todas as coisas e as sombras que elas projectam
ser a sombra dos teus seios e da tua boca
o criado de smoking branco que te agita os cabelos
para um cocktail estimulante e fresco
a mesa onde passo a ferro o teu corpo
as espádulas as coxas a curva macia dos joelhos
alegra-me ser o contorno da tua nuca e o binário motor dos teus braços
embora mais pequeno do que um corpúsculo celeste
sou os milhões de astros microrganismos estrelas
a rota de todos os navios perdidos
a angústia síntese de todos os suicidas
a forma de todos os animais conhecidos
o desenho rigoroso de toda a flora existente

Ontem em Paris hoje em Lisboa amanhã em Júpiter
caminho para a resolução de todos os problemas
sem a certeza de resolver qualquer deles
como se fosse uma máquina de somar parcelas
quatro vezes quatro oito vezes dez oitenta
sabe-me a vida ao que É
esta progressão assustadora de crocodilos bebendo limonada
Ontem fui a prostituta a quem paguei a noite
hoje serei talvez o inocente violentador frustrado
Sutmil é a cidade par aonde me evado todas as noites à aventura
e «os anéis de Saturno são a força centrífuga-centrípeta que me
agita os braços no espasmo amoroso»
a cabeça em Marte os pés na Terra
vindo «lá do fundo do horizonte lívido»

O comboio está na gare o comboio vai partir
apressemos o passo o momento é solene
somos o automóvel que sobe a avenida
a pulsação acelerada dos maquinismos
taxímetro de uma cidade de província
satélites de um satélite lunar
Tu és o aeroporto eu o avião que parte
e muito mais calmos entre éter e fogo
percorremos os sonhos de planeta em planeta desfolhando o futuro a flor sempre rara
e marcamos nos astros o nosso roteiro DEZ QUILÓMETROS

amanhã tirarei o curso de sonhador espacializado

Traducción y nota: Sergio Ernesto Ríos.


Publicado en La colmena, Enero-Marzo de 2012.

2/2/11

Metrópolis 32 / Especial de poesía portuguesa / Febrero 2011



Ya circula el especial de poesía portuguesa contemporánea que preparé para la revista Metrópolis.




Eclesiastés

Seulete suy et seulete vueil estre
Seulete m'a mon doulx ami laissiee


Christine de Pisan

Tiempo de coger
tiempo de no coger
saber regir
los tiempos
saber estar sola
para saber estar contigo
y viceversa
aquí están mis cuentas
de lo que fue

Adília Lopes (Lisboa,1960)


***

Abrió en el colchón las zanjas posibles
y enterró por orden alfabético
cada parte del cuerpo: los pelos
los pantanos las uñas enclavadas
y las uñas que otros clavaron por los muslos.
Estudió cuidadosamente las olas las horas
para que no quedaran dudas
sobre los caminos marítimos
hacia la noche. Por fin
podó todas las ventanas del cuarto;
bebió el vino;
royó la carne del cuarto
hasta no dejar ningún corazón.

Catarina Nunes de Almeida (Lisboa,1982)


***

Ellington siempre me pareció nervioso.
Lo mismo sucedía con nuestros juegos psicológicos.
Había en la familia una moldura diferente
atribuida a cada sentimiento.
Luego de degollarnos en la sala la pregunta era esta:
¿qué moldura sentimos que sea parte de nuestro espíritu?
Yo decía tristeza y murmuraba siempre tristeza
y el corazón del padre nos abandonaba con vergüenza
la madre envolvía las manos para sujetar el amor
y yo adormecía en delirio y despertaba siempre en delirio.
El juego de la moldura tenía la ventaja de la incomprensión.
En una familia hay los realizadores de molduras
y los que sienten la realización de la materia emocional.
Las más bellas resoluciones eran hechas
en presencia de Ellington.
Improvisación ambiental familiar.

Fernando Esteves Pinto (Cascais,1961)




Veintiocho promesas fundamentales para el año dos mil nueve

cortar las muñecas pasando por cada vena,
inundar la cama, volver a coserlas en apenas
algunos minutos. perfeccionar todas las
técnicas de resucitación. después, ser para siempre
con la ganancia distinta de la felicidad

Valter Hugo Mãe (Saurimo,Angola,1971)




trazo común


me descalzo de sombras para llegar hasta ti
las líneas de mi rostro son clarísimas
en ellas no ves el viejo el niño el adulto
ves apenas el trazo común
que es donde busco tu mano
en la transparencia de mi palabra entera

Vasco Gato (Lisboa,1978)



COME ON

gracias en vietnamita se dice cám ón

Miguel-Manso (Santarém,1979)




PECADO CAPITAL

La Victoria de Samotracia
es más o menos mi historia
sentimental: todas tenían un cuerpo
y hasta alas
pero poca cabeza.

Daniel Jonas (Porto,1973)




ERRATA

Donde se lee Dios debe leerse muerte.
Donde se lee poesía debe leerse nada.
Donde se lee literatura debe leerse ¿el qué?
Donde se lee yo debe leerse muerte.
Donde se lee amor debe leerse Inês.
Donde se lee gato debe leerse Barnabé.
Donde se lee amistad debe leerse amistad.
Donde se lee taberna debe leerse salvación.
Donde se lee taberna debe leerse perdición.
Donde se lee mundo debe leerse sáquenme de aquí
Donde se lee Manuel de Freitas debe ser
con certeza un sitio muy triste.

Manuel de Freitas (Vale de Santarém,1972)




***


Pájaro de transiciones fluviales
tímidamente a pique en la curiosidad embriagada de los
triángulos
Pájaro bermejo de las églogas buscando los estallidos de los fórceps de la
claridad
sobre los cintos extravagantes de los noticiarios que empavonan
patrullas del relámpago
en los ascensores vigilantes de los pulpos implacables
Las alas esplendorosas protegen las confidencias
disponibles en los muelles enronquecidos
donde los ángulos centenarios de los cencerros tañen
las escuadrillas ávidas de las polichinelas pendulares
Los libreros impacientes engoman las esporas bronceadoras de los desvanes
silenciosos
aquí los pájaros subrayan los insaciables frenesíes de los venenos para que empolvaran los semáforos imperceptibles de los sórdidos armazones
como los áspides de los verdugos reclamaran el exilio patriarcal
de las meretrices danzarinas
Las aletas libertinas de los cofres geológicos planean
sobre las escalinatas cristalizadas de los
astrólogos excepcionalmente rezagados
en el parapeto odorífero de los bordes
donde la argamasa experimentada de los
mástiles son los reflejos compulsivos de los pulmones
Los pájaros alienígenas se sumergen en las incubaciones
de las guadañas remolcadoras que palpiten obstinadamente
entre los círculos
repercutidos de las balanzas pélvicas de las divas
Los solitarios vuelos se lanzan en los vacilantes tronos de las sabanas
donde las perezosas combustiones encrespan los chistes
furtivos de los párpados
Las densidades hirsutas de los vuelos se depuran en las mechas
noctívagas de las faldas lúbricas
como la antracita de los espiráculos para proteger las curvaturas
ambulantes de la perla epidérmica
Los pólenes niquelados de los vuelos crepitan en los histéricos miasmas
probablemente para transformar los pasajes del fuego en un musgo de gargantas nómadas
pobladas de retoños
imprevisibles
Las planicies incesantes de los vuelos reactivan las almohadas del deseo en el
luminiscente sollozo de las víboras
Los vuelos desvelados en consonancia con las respiraciones vertiginosas
de las prostitutas interfieren similarmente
en el impetuoso silencio de los flashs rastreadores
de las primeras habitaciones nocturnas


Luís Serguilha (Vila Nova de Famalicão,1966)




APOCALYPSE NOW


Minutos antes del fin del mundo, los poetas
retirarán las comas a los textos y los títulos a los textos
y la ropa al cuerpo y los anillos a los dedos
porque no había tiempo
para tanta ostentación.

Pero los amantes que, a la misma hora, entretenidos
leían uno a otro poemas de amor
en el barroco banco del jardín
no imaginaban
el trabajo que aquello les daba

Filipa Leal (Oporto,1979)




I

Nos metemos excesivamente con los muertos, me decías.
Sus ojos negros, acuáticos, misteriosamente
náufragos del tiempo como momias de niños
enfermas del amor de los padres o árboles quietos
ensimismadas sobre su propia soledad.
Aún así observo demoradamente tu desnudez
sin olvidar que también morirás un día.

Háblame secretamente de las magnolias, del modo
como caen los pétalos sobre la tierra en los últimos días.
Los que no saben de la súbita blandura de las mañanas,
recogen silenciosamente fragmentos de la luz de marzo.
Pero tú nunca caminas sobre el trigo, ni asistes
a la devastación de un amor más grande que la muerte.
Derramarás tu sangre en la tierra incendiada,
para que lloren las flores el ineludible desenlace del invierno.

Nos metemos excesivamente con los muertos.
Descarnamos sus huesos como si nos ardiesen
las extremidades de los dedos y ladrillos dorados
nos pesaran sobre los relieves de las manos.

Me detengo en los silencios descosidos
de tu ropa adentro, en la extrema soledad
que anochece la tundra contra el hambre
esférica en el cielo de la boca o lenguas de fuego
sobre nuestras cabezas.
Serás como el fin del mundo en una caja
a los pies de la cama o la suspensión
demorada en el crepitar de las ausencias.

Hubo un tiempo en que yo desconocía el miedo.
Dios aún amaba a los hijos de los hombres
cuando, años más tarde, dejó de llover.
Cayó un libro de tus manos como presagio.
Es verdad que todavía espero el rumor blanco de las planicies,
la superficie de la mañana, tu boca como el estío.

José Rui Texeira (Porto,1974)