3/8/10

Piedrapizarnik (2004)



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2/8/10

MALTA MORENITA de Claudio Bertoni

MALTA MORENITA

¿Qué cuándo pasé para tu espalda?
Ya no me acuerdo y no me acuerdo de casi nada cronológicamente
estaba yo en tu espalda mis manos en tus nalgas diciéndote
lo inefablemente ricas blandas blancas redonditas e imposibles
de violar exhaustivamente que eran cuando pensé la hora era justa
para preguntar si te importaba o no que untara el copi en cerveza
Y lo pregunté después de haber tomado un trago como algo adicional
cuando el conchito éste lo había guardado calientemente y con
intención para introducir esta nueva fiesta en nuestra unión
No, no me importa
y el temblor de tu voz preludió lo que se nos venía encima
Me lo di vuelta y ardió y lo introduje y raspó empapado y el glande
se inundó de bordes ruiditos que aplastaban raspaban y refregaban
lo que a gritos pedían tus convulsiones fuera raspado y refregado
hasta el ramillón, éxito en vista del cual, derramé toda la cerveza
que quedaba –que no era mucha– y me hundí entre tus piernas y
sorbí y chupé y lengüeteé y regurgité entre las nalgas y te lamí
la guatita y te pregunté si te importaba que el cobertor estuviera
empapado con cerveza y dijiste que no al mismo tiempo que lo
echábamos a un lado y yo te lamía los muslos y las rodillas y
parte de las nalgas y sobre todo en las proximidades del tajo
en donde convergían los flujos y yo escupía sin cesar
¿Te importa que traiga otra cerveza?
–pregunté idiota–
y de vuelta me detuve para tomar un trago frente al espejo
del living imaginando que un poco de alcohol demoraría la eclosión
pero entré al tiro y allí encima de ti tomando un trago
te di vuelta media botella en el culo
Casi acabo con el grito que diste
y me fui de fauces contra los domos blancos y húmedos estilando
y la voluptuosa lamida de un trasero resbaloso y brillante
y la criatura que lo revuelve y lo empina como tú lo empinas
Desde el ombligo y pasando por tu apestosa fauce hasta las caderas
y tu cintura recorría la chupada y tú no habías dicho antes
chupar
ni tanto ni tan calentadoramente chúpame éste
y ahora el otro
el
¿qué quieres que te haga?
lo usabas también ahora
¿sientes cómo
te cuelgan?
te pregunté,
viéndote colgar,
no las tibias
dulces palomitas
¡pero
las tontas
tetas!
Hiciste un canalcito empujando las mismas con tus antebrazos
apoyando en el respaldo de la cama volviéndolas turgentes y me pediste:
¿por qué no me la echas por éste canalcito?
y el jugo llegó a tu herida
inundándola incendiándola al mismo tiempo que yo y la eclosión
de jugos y mi lengua y mis labios y mi nariz y mis párpados y mis
mejillas y mi barba y mis cejas y mi pelo y mis orejas todo resbalándose
y succionando y sobando tus dos dunitas lujuriosas

Después varias veces y en diversas posiciones te dejé caer malta
y terminamos embetunados de pies a cabeza y la cerveza vuelta seca
hacía duro el roce y rico y me levanté a buscar otra botella y te
pedí así a la pasada que te pusieras una bonita ropa interior
y escogiste los negros de seda con encajes como los negros de seda
con encajes y además con cierre eclair que Marcelo le robó
Nueva York a la Vicky y te los puse y te lo hice por el lado y por
debajo y te lo saqué y te seguí derramando cerveza y te propuse
una idea que rumiaba desde hacía días y que consistía, a grandes rasgos,
en recorrer tu casa desnudos histéricos de calientes deteniéndonos
en los lugares más peregrinos –la mesa del comedor, el diván, debajo
de la mesita de la cocina, al lado del tocadiscos, sentados en el water
(con la tapa forrada en chiteco, cerrada), tirados en el suelo, en el closet y
etc. –
para follarnos y langüetearnos por todas partes y nos tendimos en el diván
pero no en una pose que te dolían las rodillas así es que nos levantamos y
nos tendimos en la cama de tus padres con mi poste tótem rubicundo a
más no poder y orgulloso el muchacho
te pedí hacerlo de todas las maneras
que desearas y tú te sentabas y me preguntabas:
¿cómo quieres que me mueva?
y en una posición dijiste algo que casi me aturde y en lo que no me había
fijado:
estábamos tendidos de espalda tú para un lado y yo para otro
como si fuéramos lesbianas unidas por mi falo a punto de ser arrancado
de cuajo en esa posición tan forzada pero tú estabas disfrutando demasiado
así es que me aguanté un rato el dolor y temor de tal posibilidad
en lo
que pensaba cuando me dijiste:
¿sientes cómo se nos tocan las nalgas?
¡Silencio absoluto!
¡El cuadrado del binomio!
¡Y un
dos
tres momia!
Así evitamos apenas
lo que parecía
inevitable
Hiciste otras poses de lado sentada todo el tiempo y preguntándome
qué ritmos y vaivenes eran los que yo prefería hasta que hiciste
lo que ya era hora que alguno de los dos hiciera y dándome la espalda
y tu domito EMPINADO y tus manos apoyadas en mis rodillas
oscilaste cada vez más rápido cada vez más rápido cada vez más lento
cada vez más lento y jadeaste cada vez más oscura y mariconamente
mientras yo te amasaba las nalgas como si fuera la masa para
el pan para las sopaipillas para los picarones y para las empanadas
y las dejé porque supe lisa y llanamente que era hora y el semen
las emprendió como un tren subterráneo a través de la uretra y tú
saltaste fuera porque no habías tomado anticonceptivos y yo me tuve
que ir de coitus interruptus
¡ven a mí!
creo que grité ridículamente
con una mano en el culpable impidiendo que cayera demasiado semen
en el cobertor y con la otra mano te tomé del pecho izquierdo y
te traje de espaldas encima mío.

Risas y comentarios
Duchas en el camarín
Y a tomar onces


71 (Verano)



Lo del silencio absoluto es cierto. Y lo del 1,2,3 momia también. Lo que no es cierto es lo del cuadrado del binomio. Yo nunca he conocido esa ley, como dice Woody Allen: by heart. Pero no importa. Hay otros métodos. En la película checa “Trenes rigurosamente vigilados” el protagonista es un eyaculador precoz al que un doctor le recomienda pensar en el fútbol, pero el fútbol, digo yo, tiene un problema: Los goles ¡¿Qué pasa si uno se imagina un gol?!

6/7/10

Cinema de los Sentidos Puros



Va completo Cinema de los Sentidos Puros (1931) de Enrique Peña Barrenechea.

1.-
Aun no he nacido. Lo que estáis viendo es magia. Aben-
Ad-Mar y las palomas que surgen de sus mangas de nubes
y oros.
Madre no va a creer. Y va a llorar. Va a llorar.
He estado cerca de sus ojos. Me he arraigado a su
angustia y a su risa. Pero es la verdad, amigos, que no he nacido.
Hasta ¡qué perfecta soledad, el mar es mar y la nave,
nave!
Pero yo os digo que es magia y vais a estar mirando
inútilmente a la nave y al mar.
Miento. Crece la lejanía. Crecen mis diez dedos. Y soy
una tarántula deforme que me asfixio y me gozo.
He dicho: Está perdido. Miento. He dicho: Está perdido.
Estoy mintiendo. He arrancado el secreto a la gacela
ciega a la lluvia albísima en el jardín lejano de las cítaras.
Oídlo: la música de lo perdido envuelve el mundo. Hace el
mundo. Hace la soledad crecer por mis cabellos.
No. Estoy mintiendo. Tremenda exactitud. Ciencia de
asombro y de tristeza, par a par, certeza a certeza, júbilo
a júbilo.




2.-
La mirada suspensa de los hilos del asombro en el
camino que hace de la lágrima al tiempo. El cielo acechando
la flor sonámbula.
El hombre aún puede avanzar en su vigilia hasta qué
lejana extensión de dominio, al impulso febril que brota
de su angustia.
Vago mundo de niebla, de alegría lejana –lejanísima–,
de la sonrisa que aromó el sueño del naranjo atónita por
el acento furioso de las mujeres ciegas con sus cabelleras
al aire, por las miradas hondas de los bociosos y sus
costos que se les enredan a los pies de falanjes terribles.
El hombre en el centro mismo de la soledad. Y el
tiempo lejanísimo siguiéndole de alba a alba, de estupor a
estupor por las zonas del arpa o la tarántula.
Estáis viendo. Triste alegría de la costa que nace al
recuerdo y que se esfuma pronto. El hombre siente entonces
en su carne el bullir de los mares y es una ola gigante
que se traga a sí misma. El hombre es el mar. Creedle, a
través de todas las latitudes y todos los designios.





3.-
Yo conocí al rey dorado de las cítaras, aquél que tenía
una preciosa barba de azucenas y hechizó la ceguera del mirlo.
He estado mil siglos en el laboratorio de los sueños y sé
que de la reacción de la noche y mis sienes, nacen los ojos,
la flor, la línea.
Vais a estar engañados. Hasta que punto vais a estar
engañados.
Entonces ni la misma alegría de los animales extraños.
¡Ah la gorgona enlucerada que puede modelar mi cuerpo
como una flor tremenda!
Forzar la soledad. Sorber en bruta soledad el último
rezago de aire.












4.-
Sucesión de lunas hasta acabar en eco.
La primavera un día nació de sus cabellos.
Animal primitivo mordedor de luceros. Debí seguir sus pasos
por la luz o la niebla.
Caja de brisa guardaba pena honda. Y el mar le cantó una
canción tierna para su sueño.
Geometría de nubes. Alfil del cielo. Ángulos de la sombra y
del perfume.
Me ha costado dolor asirme a tu recuerdo.















5.-
Revives. Ésta es la ruta que buscábamos. Hago mi
canto. Canto. Revives. Eres un color. No eres un color. Te
digo: Éste es mi sueño. Tú no sabrías qué decir. Te quedarías
como el sonido de la mandolina, como la lluvia que se enredó
en el arpa. Como ¡sabe Dios qué florecilla!
Revives. Escuchamos la misma música. Levantamos los
ojos y se nos viene un lucero a las manos como una
abeja, gozoso de nuevo goce, de una alegría que es
casi otra alegría y que pugna en sucesión de felicidad
y en desencanto de la misma.
Nuestros pies son de vidrio. Nuestras manos son de
vidrio. Nuestros ojos apenas son dos pétalos.
Hemos caminado toda la vida para este encuentro. Y
yo estoy alegre como ese animal rosado de mi sueño que
se tragaba los violines.









6.-
Al lado del ángel ciego. Con la flor de ojos muertos,
con la mano azul y feroz de los náufragos, el habitante
de su delirio.
Cuando nos llama un bronce por el cielo con llagas.
Mundo de celestía y magia perdurables. Mano de la estrella
sangrante que, a veces, es una flor de espumas.
Entonces yo puedo decir lo que es la desesperación.
Hurgando en la tierra de infortunio, atento al grito de
alegría. Sujetar los caballos rosados del alba. Este es mi pecho.
Este es el mar que nace de mí mismo.
Cuando-jubiloso guerrero- puedo cercenar las cabezas
doradas de las nubes.












7.-
Apenas canto vuelvo al más hondo olvido. A la zona
transparente de la naranja y el lirio, con celestes nenúfares
y con arpas de nieve.
No llorarás. No lloraré. Súbitamente, un ser sin nariz
que se traga su carne. Baba inmunda. Y la mala noticia.
Y el moscardón maldito. Vago al afán. Y al secreto por la
ciudad de sal y de infortunio.

















8.-
Bisonte rubio enreda tréboles en sus barbas de espuma.
Imposible colina. Alta torre de niebla.
Antropófago alegre se traga los paisajes. Y llora una
bandada de arpas por el cielo.
Tu asombro petrifica la gacela del alba.
Susto de las alondras cuando el mar es una hiedra
que repta por los árboles.

















9.-
Del biombo de la luna voló la golondrina. La mitad
negra, la mitad aire y al alero en que cante nadie la
escuchará.
Canonización del agua y la luz.
Reclinada en la casita, como un arbusto, la tarde novia.
Mano de arcángel y mitología dibujando palomas en la
lluvia.

















10.-

Tus ojos son las flores más tristes de esta hora. Y con
hilos de música te tejerán los pájaros una niebla rosada.
No. Ahora tú no existes. No podrás existir. Has volado
como un cielo a otro cielo, a otra brisa, a otro bosque.
Podrían crearte mi vista, mis sentidos todos, pero es
vano todo mi empeño de sueño o realidad porque tú ya no
vives ni en la niebla vaga, ni en dura tierra.
Amo este estar amándome a mí mismo. Hasta qué punto
el cielo es fácil y es certeza. Amo este crear un dolor nuevo
que es casi una alegría.
Yo insistiré en que no me creerás nunca. En que no me
van a creer nunca.











11.-
Primer atisbo de los tréboles. Cuando a la rosa le da
miedo danzar en el viento con un solo pie.
Comprendo que no tenía razón. Que sí tenía razón. Un
ejemplo de silabeo, de cartilla en prima: al a-gua le due-le
la fren-te.- Ah, pero los pianos cavan hondo y los malos
arcángeles muerden las rosas y las lluvias.
Carbonización de las gacelas. Curva del grito por encima
del cielo. Soledad de la música en los jardines del aire.
¡Cómo desespero de gritar con ferocidad última: aquí estás, aquí no puedes sino estar!















12.-
El silencio del mundo ha nacido en mi frente.
Tú vas a callar hasta que perfecta soledad de nube
remotísima, hasta donde están la sonrisa de la flor y la Virgen.
Yo cantaré la misma canción: la de las lilas en la barca
de la luna.
Apareceré en primer asomo, casi rosado, al alba.
La caracola del sueño apegada a mi oído.

















13.-
A Xavier Abril y
a Sara Acosta

Presencio esta guerra. Gozo. Los reyes en atmósfera
de atormentados lirios. La alegría furiosa de las flautas destrozando
con sus dientes la flora del mundo.
Aquí nace zona de delirio. Cuando puedo detener el camino
de las nubes con mis garras gorilas, cuando puedo comer
de la tierra más sucia y alimentar con mi angustia toda esa
zoología de sueño: las cítaras con sus cuernos dorados, el arpa
de cola de faisán, la naranja con alas de paloma.
He penado siglos y siglos para ambular ahora libre por
mi mundo, para coser con hilos de lluvia el desgarrado traje
de los limoneros, para deciros: Gozad. Alegraos de esta vida,
que es mía.










14.-
La música del cielo se abre como una rosa a nuestro
asombro.
La alegría de lo perdido hallado en el jardín de nubes.
Casa enana con su tejado de melancolía, con su ritmo de
lluvia y la primera alondra enamorada.
Ahí está el hombre. Un día el mar será una flor extraña
y embrujará la casa.

















15.-
La flor que nació en el aire. La flor que no nació. ¿Ves?
El cielo, a veces, baja hasta mis manos y otras veces es una
ola tempranísima en este mar de soledad.
¿Quién animó la ruta clara y sencilla? ¿Qué sueño iluminó
los primeros limoneros del alba?
Toda la noche estuvo mirándome el silencio sumiso
como un perro.
Esta es la casa con los soportales recios. Aquí se echan
a cantar las flores. Hasta aquí llega el mar con su manto
de espuma y sus lindos zapatos de madrépora.














16.-
A Guy Chambelland
A veces, llora mi inquietud una antigua nostalgia.
A veces, soy un guerrero bárbaro degollando las mañanas.
A veces tu “Voy a volver” lo he hallado en el primer atisbo
del mirlo a la lluvia.
Ahora cuando tu nombre no tiene letras y los ángeles te
traducen la palabra lejanía.
Cuando surgen flores en el aire. Una pequeñita isla de
niebla. Ahí vive la novia que se volvió, de repente, una gota
de agua.
Tu recuerdo sigue siendo la cosa más triste del mundo.














17.-
Yo ahogué la rabia de este sueño con esta flor y este
cielo.
Ahora soy el jardinero, loco, el sembrador de nubes en
esta soledad desesperada.
Canción lejana de tu acento. Dulce intención de asombro.
Aire de fuego para el pensado crimen del lucero.
Armador de esta nave de recuerdos, hoy ancla en este mar
sin horizontes.
Marinero embriagado con el licor morado de una estrella
tu nombre lo deshojo sobre el agua.
Ahora soy una isla. Ahora, cuando la soledad se recoge
en mis brazos, cuando se hace pequeña como un niño.












18.-
Ser el paisaje triste. El camino de aire para el clavel
con alas de mi sueño.
Miniaturista persa te dibujó el mar en cada uña.
Casa antigua a la sombra de este cielo, donde este mar
no quiere florecer una nave entre sus ondas.
Me angustio. Repito este arañar en el aire, este querer
correr hacia tus manos que deshojan la lluvia.

















19.-
Mi madre ha encargado un bosque para mi alegría
gorila.
Mi madre no miente nunca.
Ahora os voy a mostrar el primer paisaje de los sueños.
La gruta rosada de la luna en donde se acarician las
palomas.
Velero rubio que lleva a la novia del alfiler al huerto
de las morsas.
Mi madre sonríe. Y yo estoy al redor de sus cabellos
como los halos de los iconos.














20.-
En esta soledad, en esta dulce alegría de soledad, un
animal que muerde nieblas, que está contento con sus
recuerdos.
Una mano en el aire dibuja flores y crecen, crecen como
espumas de oro.
A la orilla de este sueño llegan los peces de los mares
antiguos, constelados de topacios.
En esta soledad nazco y envejezco; tengo mil años y me
piso las barbas.
Rabia gorila salvaje, clavo mis garras en las paredes
de tu ausencia.
Me curvo como un animal de museos, con escamas,
sin sexo, asqueroso.
En esta soledad me arrastro y dejo babas.
En esta soledad, a veces soy también un trébol, un hilo
de lluvia.
Pienso en el rapto de la luna por los ángeles bárbaros.
O en los ojos asombrados de la anunciación.
Yo desespero amigos de esta soledad. Yo estoy contento
amigos de esta soledad.




21.-
La luz es una flor triste para la fiesta lívida del mar.
Tu surges de esta hora, dulce clavel de sueño. Del límite
último cuando la carne asciende al cielo transparentada en la alegría de Dios.
Yo encanezco y trago nieblas.
Rabia oscura. Desgarrar alas de ángeles en tu memoria.
Ya es tiempo del asombro y no este hurgar a escondidas
del sueño.
Ya es tiempo de besar sumisamente las manos azules de
la madre y no este demoler la torre de aroma y agua de la
infancia, y no está rebelión que me acerca y me aleja y me
devuelve en grito y en locura.
Aquí vuelvo a decir mi pena. Perduro. Y canto con
calor de sal en los labios tajantes, gozoso en primera intención,
en plano de esperanza.










22.-
La nube jardinera y la luna esponjada de palomas.
Cuando voló la casa japonesa y enamoraba a los tréboles
tu risa.
Deletrea la lluvia su cartilla de oro.
Y el arpa que se duerme con la rosa en la mano.



















23.-
El mar incendiado detrás de los sueños. El grito desnivelando
las cortezas y el mar vertical devorando las montañas.
Ira del viento que deshilacha los témpanos y sus
enluceradas morsas.
Viene una bandada de águilas gigantes con collares de
estrellas marchitas.
Vienen, otra vez, el mar y el silencio de los más secretos
bosques. Y las olas feroces que se tragan la casa.
















24.-
Bodas tristes de libro y de la espuma.
Abriremos la luna como un libro rosado en las rodillas.
Por el mar de la brisa el barquito de vela de la música.







* *



Ved al mago sentado en el umbral del sueño. Y cabezas
de leona con diademas de música.
Ved la cueva de ópalos de los instantes adorados. Y el cielo
repasando en el piano del alba.
Fosforecen los peces. La celestía de Asia. Las gacelas rosadas
del bosque de la luna.
Ved al mago y sus barbas por donde sube el mar tejiendo
nácares.



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30/6/10

Valium bros.





Quedan todos invitados a jugar "Un valium por favor" nueva entrega del proyecto concretoons de Benjamín R. Moreno, un recorrido por cinco poemas míos en busca del valium de la felicidad, en el blog encontrarán también los concretoons anteriores.





http://concretoons.blogspot.com/2010/06/falta-de-ghost-un-valium.html

8/4/10

DOS FRAGMENTOS DE ODAS / ÁLVARO DE CAMPOS

Traduje este poema de Álvaro de Campos / Fernando Pessoa que es uno de mis favoritos.


DOS FRAGMENTOS DE ODAS
(Finales de dos odas, naturalmente)


I


Ven noche, antiquísima e idéntica,
Noche Reina nacida destronada,
Noche igual por dentro al silencio, Noche
Con estrellas lentejuelas rápidas
En tu vestido orlado de Infinito.

Ven, vagamente,
Ven, levemente,
Ven solitaria, solemne, con las manos caídas
A tu lado, ven
Y trae los montes lejanos al pie de los árboles cercanos
Funde en un campo propio todos los campos que veo,
Haz de la montaña un solo bloque de tu cuerpo,
Bórrale todas las diferencias que noto a la distancia,
Todos los caminos que la escalan,
Todos los árboles diversos que crean un verde-oscuro de lejos.

Todas las casas blancas y con humo entre los árboles,
Y deja sólo una luz y otra luz y otra más,
En la distancia imprecisa y vagamente perturbadora,
En la distancia súbitamente imposible de recorrer.
Nuestra Señora
De las cosas imposibles que buscamos en vano
De los sueños que vienen a nosotros al crepúsculo, en la ventana.
De los propósitos que nos acarician
En las grandes terrazas de los hoteles cosmopolitas
Al son europeo de las músicas y de las voces cercanas y lejanas,
Y que duelen porque sabemos que nunca los realizaremos…
Ven, y envuélvenos,
Ven y acarícianos,
Bésanos silenciosamente en la frente,
Tan levemente en la frente que no sepamos que nos besan
Sino por una diferencia en el alma.
Y un vago sollozo partiendo melodiosamente
De lo más viejo de nosotros
Donde tienen raíz todos esos árboles maravillosos
Cuyos frutos son los sueños que acariciamos y amamos
Porque los sabemos ajenos de lo que hay en la vida.

Ven solemnísima,
Solemnísima y llena
De unas ganas ocultas de sollozar
Tal vez porque el alma es grande y la vida pequeña,
Y todos los gestos no salen de nuestro cuerpo
Y sólo alcanzamos hasta donde llega nuestro brazo,
Y sólo vemos hasta donde llega nuestra mirada.
Ven, dolorosa,
Mater Dolorosa de las Angustias de los Tímidos,
Turris Ebúrnea de las Tristezas de los Despreciados,
Mano fresca sobre la testa enfebrecida de los humildes,
Sabor de agua sobre los labios secos de los Cansados.

Ven, de allá del fondo
Del horizonte lívido,
Ven y arráncame
Del suelo de angustia y de inutilidad
Donde vegeto.
Arráncame de mi suelo, margarita olvidada,
Hoja por hoja lee en mí no sé qué señal
Y deshójame a tu gusto,
A tu gusto silencioso y fresco.
Una de mis hojas lánzala al Norte,
Donde están las ciudades de Hoy que yo tanto amé;
Otra hoja mía lánzala al Sur,
Donde están los mares que los Navegantes abrieron;
Otra hoja mía arrójala al Occidente,
Donde arde al rojo vivo todo lo que tal vez sea el Futuro,
Que yo sin conocer adoro:
Y otra, las otras, el resto de mí
Arrójalo al Oriente,
Al Oriente de donde viene todo, el día y la fe,
Al Oriente pomposo y fanático y caliente,
Al Oriente excesivo que yo nunca veré,
Al Oriente budista, brahmánico, sintoísta,
Al Oriente que tiene todo lo que no nosotros no tenemos,
Que es todo lo que nosotros no somos,
Al Oriente donde – ¿quién sabe? – Cristo tal vez todavía hoy viva,
Donde Dios tal vez exista realmente y gobierne todo…

Ven sobre los mares,
Sobre los enormes mares
Sobre los mares sin horizontes precisos,
Ven y pasa la mano por el lomo de la fiera,
Y cálmala misteriosamente,
¡Oh domadora hipnótica de las cosas que se agitan mucho!

Ven, cuidadosa,
Ven, maternal,
Paso a paso enfermera antiquísima, que te sentaste
A la cabecera de los dioses de las fes ya perdidas,
Y que viste nacer a Jehová y a Júpiter,
Y sonreíste porque todo te es falso e inútil.

Ven, Noche silenciosa y estática,
Ven a envolver en la noche, manto blanco
Mi corazón…
Serenamente como una brisa en la tarde leve,
Tranquilamente como un gesto materno acariciando,
Con las estrellas brillando en tus manos
Y la luna máscara misteriosa sobre tu cara.
Todos los sonidos suenan de otra manera
Cuando tú vienes.
Cuando tú entras bajan todas las voces,
Nadie te ve entrar.
Nadie sabe cuando entraste,
Sino de repente, al ver que todo se recoge,
Que todo pierde las aristas y los colores
Y que en el alto cielo aún claramente azul
Ya creciente nítido, o círculo blanco, o mera luz nueva que viene,

La luna comienza a ser real.





II

¡Ah el crepúsculo, el caer de la noche, el encenderse de las luces en las grandes ciudades
Y la mano de misterio que ahoga el bullicio,
Y el hartazgo en nosotros que nos corrompe
Para una sensación exacta y precisa y activa de la Vida!
Cada calle es un canal de una Venecia de tedios
Y qué misterioso el fondo unánime de las calles,
De las calles al caer la noche, ¡oh Cesário Verde,
Oh Maestro,
Oh del Sentimento de um Ocidental!

¡Qué inquietud profunda, qué deseo de otras cosas,
Que ni son países, ni momentos, ni vidas,
Qué deseo tal vez de otros modos de estados de alma
Humedece interiormente el instante lento y lejano!

Un horror sonámbulo entre luces que se encienden,
Un pavor tierno y líquido, apoyado en las esquinas
Como un mendigo de sensaciones imposibles
Que no sabe quién se las puede dar…

Cuando yo muera,
Cuando me vaya, vilmente, como toda la gente,
Por aquel camino cuya idea no se puede encarar de frente,
Por aquella puerta a la que, si pudiésemos asomar, no nos asomaríamos
Para aquel puerto que el capitán del Navío no conoce,
Sea a esta hora digna de los tedios que tuve,
A esta hora mística y espiritual y antiquísima,
A esta hora en que tal vez, hace mucho más tiempo del que parece,
Platón soñando vio la idea de Dios
Esculpir cuerpo y existencia nítidamente plausible
Dentro de su pensamiento exteriorizado como un campo.

Sea a esta ahora en que me llevéis a enterrar,
A esta hora que yo no sé cómo vivir,
En que no sé qué sensaciones tener o fingir que tengo,
A esta hora cuya misericordia es torturada y excesiva,
Cuyas sombras vienen de cualquier otra cosa que no son las cosas,
Cuyo pasaje no roza vestidos en el suelo de la Vida Sensible
Ni deja perfume en los caminos de la Mirada.

Cruza las manos sobre la rodilla, oh, compañera que no tengo ni quiero tener.
Cruza las manos sobre la rodilla y mírame en silencio
A esta hora en que no puedo ver que tú me miras,
Mírame en silencio y en secreto y pregúntate
– tú que me conoces – quién soy yo…

17/12/09

Tres poemas de "Boa"* de Ángel Ortuño

BLUES CON LA PANTERA ROSA

Aserré por mitad
una muñeca
muy parecida a ti.

Luego me fui sonriente caminando
en dos direcciones opuestas.



NEG RAYI NEG

Mi boca es una caja,
tu boca es una cama de fakir.
El negro
odia
al negro
(neg rayi neg).
Soy un collar de acero. Tú pareces mirar
hacia el centro de un cuadro
lleno de corazones dibujados a lápiz.
La sombra de una silla cabe toda
en tu mano.



CUARTO DE LA SIRVIENTA

Tú eres una cosa. Te amordaza
y no sabría explicar por qué olfatea
si alguien lo sorprendiera sobre la toallas
húmedas,
tiradas en el piso.


eres
una
cosa.

Te ha imaginado muerta
bajo la regadera que es hisopo
de ácido sulfúrico no es agua.

NADA.NADA.NADA.

Sonidos raros, luces, tarántulas se crispan en las
manos.
La cabeza de Dios (que es modernista),
las sandalias
de hule.

Tú eres
una cosa.

Que no:
Nada.

El radio está en Argel.
El baño es turco.
Y la voz canta:

Nada.



"Boa" * fue publicado en septiembre de 2009 por la editorial Mantis.

15/12/09

Muestra de poesía brasileña*







1.- Laura Erber (Rio de Janeiro, 1979)


Poema con fondo de Suzuki Haranobu


Cuando las olas blancas están más altas en Tatsutayama
Nadie más sabe si va a conseguir hacer la travesía de noche
Si el mundo de los placeres es el mundo de las cosas flotantes
Si estas gaviotas de trazos finos tendrían lugar fuera del paisaje
Estilizado
Nadie sabe
Si los amantes
Traman suicidio en Amijima
O un viaje a Cuba
Si pronuncio ciertos nombres masculinos
Las olas crecen más altas
En Tatsutayama
Y aquí



2.-Marília Garcia (Rio de Janeiro,1979)


Clasificación de la resequedad


I

ahora ya es casi mañana pero quería
decir apenas que es muy
tarde: aumentar cuatro horas al reloj
indica que ya es luego. allá es siempre
después. parecía un nombre
italiano con aquel sonido como eco y la
respuesta en otra lengua mostraba
el color de las líneas en el mapa, “es lila”, para
no decir algo preciso
para no terminar: con ella
salió temprano todos los días. de vez
en cuando me quedo escondido
en el puerto. tomaré
el transmediterráneo y comeré
calçots,
hasta que llegue el instante antes
del instante, el momento en que mira el reloj
y dice: no. ya conoce todos los errores
del sistema y la retina derritiendo
siempre que se levanta
para salir de allí.
(precisión es el rectángulo del escalón
Inferior)



3.-Danilo Bueno (Mauá, São Paulo, 1979)


hermano


manos trémulas
ganas de matarse para olvidar
fuga de sí
para otra vez ser genuino
regresar del naufragio hepático
limpio, intacto
muchacho ahogado en el hígado



4.-Angélica Freitas (Pelotas, Rio Grande do Sul, 1973)


lo que pasó por la cabeza del violinista
en que la muerte acentuó la palidez al
despeñarse con su cabellera negra &
su stradivarus en el terrible desastre
aéreo de ayer



do
re
mi
yo pienso en bela bartók
yo pienso en rita lee
yo pienso en el stradivarius
y en varios empleos
que tuve
para llegar aquí
y ahora la turbina falla
y ahora la cabina se parte en dos
y ahora todos los cacharros caen de los compartimentos
y yo caigo junto
lindo y pálido mi cabellera negra
mi violín contra el pecho
el tipo de adelante reza
yo sólo pienso
do
re
mi
yo pienso en stravinski
y en las barbas de klaus kinski
y en la nariz de karabtchevsky
y en un poema de joseph brodsky
que una vez leí
señoras intactas, desabrochen sus cinturones
que el suelo es lindo & ya está llegando
one
two
three



5.-Ricardo Domeneck (Bebedouro, São Paulo, 1977)


hablar hoy exige
elidir la propia
voz las transacciones
inventivas entre
interno y externo
demandan
que la base salga a
relucir y la
superficie sea
de la profundidad de la
historia ímpetu
denotando lo
centrífugo
el cuerpo público
que exhibo como
palco fruto
de la ansiedad
del remitente
interno a lo largo
de la epidermis
como emily
dickinson terminando
una carta de minucias
con “forgive
me the personality”




6.-Delmo Montenegro (Recife, 1974)

los super-héroes


$n "x (x Î n « j (x))


‘todos los cretenses son mentirosos’ —————— Epiménides de Creta
(siglo IV a.C.)

ninguna lengua
nos


une ———— ‘the Muse learns to write’,
la Musa

aprende


a escribir ———— para cada poeta,

una escritura
—— para cada
poeta ———————————————— el poema

de
Gödel



7.-Cacaso (Uberama, Minas Gerais, 1944-1987)


Hogar dulce hogar


Mi patria es mi infancia:
por eso vivo en el exilio




8.-Ana Cristina Cesar (Rio de Janeiro, 1952-1983)


miro mucho tiempo el cuerpo de un poema
hasta perder de vista lo que no sea cuerpo
y sentir separado de entre los dientes
un hilillo de sangre
en las encías




9.-Waly Salomão (Jequié, 1943-2003)


ARS POÉTICA / OPERACIÓN LIMPIEZA


Así me han repartido extremos, que no entiendo…
Sá de Miranda

I-

SAUDADE es una palabra
De la lengua portuguesa
A cuyo torrente
Siempre soy contrario
SAUDADE es una palabra
A ser desterrada
Del uso corriente
De la expresión coloquial
De la asamblea constituyente
Del diccionario
Del santoral
Del epistolario
Del epitafio
Del mapamundi
De la canción popular
De la fantasmagoría del cuerpo
De la lista de la afectación
De la playa del poema
Para no depositar
Un aluvión
Aquí en esta ribera.


*Especial de poesía brasileña en Metrópolis, Noviembre de 2009. Ilustraciones de Daniel Kent.

Link

http://www.revista-metropolis.com/